La ingeniería de procesos como clave para la calidad:
Las bacterias del ácido láctico en la biotecnología
En la agricultura moderna, las bacterias del ácido láctico revisten una importancia fundamental. Contribuyen de manera decisiva a la salud intestinal y a la digestión de los animales de granja, mejorando así la eficiencia de la alimentación. Sin embargo, su papel va mucho más allá de la alimentación animal: también se utilizan como cultivos iniciadores en la industria alimentaria, por ejemplo, en la elaboración de productos lácteos fermentados. Para que los cultivos puedan desarrollar todo su potencial, deben producirse en condiciones estrictamente controladas.
Ahí es precisamente donde entran en juego nuestras soluciones: la producción de estas bacterias no solo requiere precisión microbiológica, sino, sobre todo, una tecnología de procesos altamente desarrollada que garantice los más altos estándares de pureza y calidad. Desde la inoculación de la leche con cultivos específicos, pasando por el control preciso de la temperatura, el pH y el contenido de nutrientes, hasta la finalización de la fermentación mediante enfriamiento selectivo o regulación del pH: cada paso debe realizarse de forma segura, limpia y trazable. Con nuestra tecnología garantizamos esta seguridad en el proceso y sentamos las bases para obtener un producto final de alta calidad.

Solución a medida para una empresa pionera en biotecnología con presencia mundial
Una empresa austriaca de biotecnología agrícola que opera a nivel internacional se dirigió a nosotros con un reto ambicioso: era necesario ampliar, modernizar y, al mismo tiempo, adaptar la producción de bacterias lácticas a los crecientes requisitos de calidad. Desde su fundación, esta empresa suministra a más de 50 países con, actualmente, más de 600 variantes de producto: una transformación impresionante, desde un pequeño proveedor hasta convertirse en un actor líder a nivel mundial en el sector de los conservantes para ensilado, los aditivos para piensos y los cultivos probióticos.
Nuestra tarea consistía en plasmar esta creciente variedad de productos en una planta de producción eficiente y, al mismo tiempo, flexible. Para ello, no solo nos centramos en la eficiencia y la escalabilidad, sino también en el cumplimiento de las normas de higiene más estrictas, un aspecto decisivo en el procesamiento de microorganismos vivos.
En estrecha colaboración con el cliente, diseñamos una planta integrada y de estructura modular que cumplía todos los requisitos. La fructífera colaboración comenzó ya en la fase previa a la puesta en marcha de la planta, con exhaustivas pruebas en nuestro centro técnico. Estos ensayos simulaban condiciones reales de producción y sentaron las bases para una implementación a medida in situ. La tecnología de componentes de HECHT, de probada eficacia en los ámbitos de la manipulación de polvos, la contención y la dosificación, constituyó el núcleo de la nueva instalación.



Dominar la complejidad: tecnología innovadora de instalaciones para las exigencias más altas
La nueva planta combina numerosas tecnologías en cinco líneas de producción: línea de mezclado, línea de decapado, línea de llenado de latas, línea de trituración y línea de tanques de recolección; cada una con requisitos específicos, cada una implementada al detalle gracias a nuestros conocimientos técnicos.
En la línea de mezclado, la alimentación de materia prima se realiza mediante estaciones de vaciado de big bags con el sistema Solivalve o mediante barriles con lanzas de succión. El sistema de transporte se basa en la cinta transportadora ProClean Conveyor (PCC 200) de HECHT, que se alimenta a través de una criba con inyección de aire de purga. Un sistema de pesaje integrado garantiza una dosificación precisa, mientras que, en caso de dosificación incorrecta, se realiza un retorno a través de un PCC 100 más pequeño con sistema Continuous Liner. De este modo, el proceso se mantiene controlado y limpio en todo momento.
La línea de decapado utiliza estaciones de vaciado de big bags con pesaje, que se alimentan a través de un PCC 300 con dos entradas. Una barrera de vapor impide eficazmente que se eleven los vapores procedentes de los depósitos situados aguas abajo, un aspecto importante en el diseño de contención.
En la línea de llenado de latas, el producto entra en el proceso a través de una estación de big bags con válvula Solivalve. El transporte neumático a través del PCC 200 y la criba desemboca en un tubo de caída que actúa como depósito de almacenamiento antes del llenado: una solución eficiente con un rendimiento de aprox. 250 kg en 6 horas.
La línea de trituración conecta la mezcladora, la zapata de succión y las estaciones de llenado de big bags en una cadena de proceso bien planificada. Y la línea de tanques de recolección también destaca por su diseño eficiente: tres estaciones de big bags idénticas garantizan la máxima seguridad para el operario y la máxima disponibilidad. Las barreras de vapor garantizan también en este caso la máxima protección de contención.
Una característica especial: tras realizar los ajustes necesarios, toda la instalación puede limpiarse y secarse de forma totalmente automática, lo que supone una clara ventaja en cuanto a higiene y pureza del producto.